Biografía de “El Pardo Albornoz”
Este personaje pertenece a los mitos urbanos de Paso Potrero. Por lo que varios mitógrafos del lugar no han podido hacer otra cosa que recopilar composiciones orales sobre El Pardo. La mayoría de las canciones lo presentan como hijo de La Comadre en chancletas (otro personaje mitológico de Paso Potrero), y de Segundo Eunuco Primero (picador de tabaco del período épico de Pirarajá)
Los versos que narran el nacimiento y niñez de El Pardo, cuentan que la madre queda embarazada por generación espontánea por la mezcla de tabaco picado y aserrín de sorete de lobisón doméstico. La parición se produjo sobre una hamaca boliviana tejida por el marido, con pelo de rabadilla de la vieja y piola de catre. Amamantado a sopapos, el pequeño Albornoz creció en pocas semanas al punto de aprender a gatear rápidamente y salir a recorrer los campos aledaños, los lugareños más viejos aseguran que varias mañanas fue encontrado en duermevela culo para arriba contra un poste de ñandubay. La adolescencia fue tortuosa, ya que la práctica de gateo entre los yuyos se hizo costumbre en el muchacho, lo que le valió el apelativo “Fauno”, por lo que los pares de su edad aprovechaban para molestarlo y abusar del efebo Fauno cada vez que era encontrado contra el poste de ñandubay. El cansancio y la abulia de la vida telúrica, lo hace emigrar a la ciudad y estudiar literatura, especializándose en la poesía existencialista en la cultura de barrio La Espada.
Poco se sabe de la vida del Fauno en el período que va de los 28 a los 40 años. Las composiciones populares que se encontraron lo sitúan ya a los 40 años aproximadamente, y dentro de un contenedor. Los poemas llevan por título: El Fauno del chichón agreste; y, El Fauno en su contenedor. El hallazgo de tales documentos, es mérito de un historiador de barrio La Espada, quien interesado por reconstruir la historia del barrio, ya que tal barrio fue conquistado varias veces, destruido, y reconstruido sobre los mismos cortes de rancho 9 veces, se asegura que en la 5ta reconstrucción del barrio se sitúa el pasaje del Fauno por aquél lugar. Hay quienes sostienen que el historiador no hizo hallazgo, sino que fue un biógrafo del Fauno y que éste fue quien le habría provocado el chichón al amansarlo contra una horqueta en las domas del prado. Laurito Mochica, es el nombre de tal historiador, que es registrado en los versos como El amansador de Faunos. Es decir, varias características apuntan a que Laurito Mochico es aquel amansador nombrado en el poema, uno de los ejemplos que asocian a Laurito con el Cazador es el hecho en que coinciden en la cría de un pescadito como mascota.
El segundo poema, enfrenta al lector con El Fauno lleno de chichones y morando en un contenedor, el protagonista es rescatado y alimentado a guiso con inflador y enemas de te rojo. Aquí se produce un nuevo vacío pero esta vez producto de la ausencia de texto, el fragmento siguiente muestra a un Fauno babeante y enclenque. Recluido en su contenedor se dedica a tañir la pandereta bigotuda y contemplar la manija del lado de adentro. Ensimismado se descontrola y se tatúa la cara de Marosa en los pezones y se depila las verijas como un acto extremo de protesta contra la política económica rawlsasiana aplicada por el FA. El poeta Dorado, es quien lo acompaña en el periplo que lo llevará al consumo desmedido de licuado de bergamota y fideo cucusú. El resto de la obra se ha perdido, o aún la tiene Laurito.
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