Golondrino Meirelles – El Jaker del Parque Indígena –
Este ser de múltiples apariciones, sobre todo nocturnas y con calzoncillos embretados, saltó a la fama de las crónicas fronterizas por comerse un postrecito de mierda en el canal local de villa “Lagarcha”. Famoso intrépido del deporte sacatripa y avistador de bolivianos en celo. En sus apariciones se informa que causaba la varicela y garrón debajo de churros a puro beso negro y dedo gordo de hombre. También fue conocido como el chinga Jaume, destacado bailarín y concertista de pinico inflable, contaba con éxitos como: “fumigame la tacuara” y “mandíbula de enfermero”. Bailaba arriba de los chinchulines calientes con medias de nylon, ganando el mote del “mataqueso”.
Viajó hasta Uruguayana en sulki para comprobar la rotación de la lupa de plástico y las afinidades colectivas de los enanos que escupen en los balcones a los cuidamoto. Un día se compró una vaturé con cama paraguaya y a contrapedal para hacer novio en Paso Cementerio con un paisano puto que apodaban como Eustaquio Vergamocha, conocido esquilador de tajamares y sobador de lomo de nutria bagual. En su mocedad se movilizó por un Mevir en Paraje del Orto y compuso el jingle: “Vamo Mevir, vamo nomá que me van a coger los Taitas”. Fue malinterpretado por el paisanaje debido a su profundidad lírica y el cuestionamiento a las fases lunares de pueblito “Tropezón”. Hastiado se enfrascó en la perfección de la butifarra y bagayeaba laxantes vencidos para tartamudos con dislexia en UHF.
Cuentan que lo bajaron de una pedrada por pajearse en la terraza de la intendencia de Fraile muerto. Entonces se sintió un superhéroe y se tatuó en los pezones la papada de Ofelia Piegas, producía chanchos con acoplados que tenían un grupo de punk pre-socrático y los cambiaba por gorgojos para remontarlos en verga. Fue un encantador procaz de fideos cucusú y halló unos mehires de sorete en las cuevas de Algorta una noche que amancebaba un compañerito de la escuela. Dicen que se enriqueció y se operó las nalgas para lucir sedoso. Se lo vio esquivando teresos en la tormenta del 2003 cuando llovió como la concha de tu madre.
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