Oriundo de los pajonales del P3, desde chico sedujo por sus artes oratorias recitando novelas rusas decimonónicas en un sulky de mierda y fue renombrado como “Elmozar de Pandule”. Inauguró los géneros cielitos-punk y el rap de la chamarrita. Saltó a la fama con canciones como: “Me persigue un matorral” y “Sin llavero no hay cojinche”, encumbrando el atore de chicharras. Orquestó el primer camponeato sonoro para el remache de soretes, perfeccionando así el repulgue de la virola y se enriqueció vendiendo manuales hot para escupir arriba de un árbol.
Unido a “Marujito Latapitera” se inspiró en la cisterna y diseñó el primer poncho patria con solapa y bigotera brasier, cuya edición limitada adquirió el alcalde puto de Orgoroso para obtener la majada más chic de ovejas trasandinas. Llegó a crear la pasarela más renombrada en los boliches de “Paso Fiashon” con el victoria secret para chanchas robustas y fue la locura de la paisanada granienta. En el barrio “Flor de lis” tuvo éxito dirigiendo el coro de boca de tormenta y se consagró con una comparsa de caranchos y matracas, interpretando la tarantela para cuadraplégicos.
Perseguido por la suerte se dedicó a vender helados de polenta para bizcos huérfanos, luego incursiona en la filología de catre para gente al pedo y define al chorizo como: “Sustantivo. Dícese de aquello que no es morcilla, ni butifarra, ni frankfrurter y que constituye la canasta básica del tupamaro culo roto”. Luego define al negro como: “Sustantivo. Parte del sorete no comestible. Dícese de aquella cosa no limpia, que no es mono, ni subibaja, ni morrón pasado y que aún no cayó del árbol”. Embalado en la definición por negación continuó con hombre: “Sustantivo. Dícese de aquello que no es planta, animal, cosa, mujer, ni perro, ni petiso, ni negro, ni puto, ni judío”.
Se desconoce su paradero pero comentan que se lo vio chiflando bajito y cagando contra una puerta, estreñido hacía guiñadas en braile a las dos de la tarde, mientras Don Mormazo le aplaudía las nalgas con un borocotó. Los aldeanos extrovertidos lo apoyaban con pancartas: “Te vamo dejá bicho bolita de zopetón”. Otros dicen que le afila los garfio a Cachito “una exquisitez” Armentano, todos los domingos a las nueve y cuarto. Se sospecha que escribe los chistes para Omar Gutiérrez y acuñó la máxima que es el juramento Blandengue: “El único animal que te ladra al pasar es el perro”. Los últimos registros demuestran que se encontraba confeccionando el himno y la bandera para Z.A. (Zezeantes Anónimos).
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