Los primeros datos fehacientes de esta personalidad bucólica yacen en el parte diario del último campeonato regional de carreras de embolsados en Tranqueras, donde figura como zurcidor en el boxes del prestigioso evento.
Supuesto hijo del matrimonio aeróbico compuesto por Roberto Quematutti y Fátima Comanechi, se desconocen datos sobre su niñez aparentemente sombría por un suceso de pediculosis en el ombligo y un tratamiento de vahos de marlo, lo que explicaría su personalidad explosiva y batarás. En el horóscopo del Parque Arriague, en Salto, es Pija Boba por un tic en el duodeno que lo hace proclive al susurro y al traje de baño.
Cucurucho emerge de las tinieblas como precursor de los grandes criaderos de chingolos cantores de la quiniela matrera en Parada Argolla. Con viento en la rabadilla domesticó un cuarteto de sábalos engominados para regentear el Habitab de Pandule y tuneó un gallinero para proteger Tupamaros de las Olimpiadas para cuadrúpedos del ’75.
En el año 1980 fue convocado por Galtieri para afeitar patovicas y de aquí en más su vida fue un sin fin de aplausos y besos negros. Conocido en el desierto de Atacama por formar el gran coro de chifladores para adentro, Cucurucho transformó el canto de cámara incluyendo un bidet con resonancia, que más tarde utilizó como sidecar de un chancho a contra pedal. Incursionó en la ingeniería contribuyendo de manera decisiva al incorporar el espejo retrovisor al iglú, innovación que ya había imaginado Le Corbousier en un baño turco. Otro de los grandes aportes a la industria de la goma fue el tapón para la bolsa de agua caliente y bolsillos para los trajes de hombre rana. Estudió karate cubano con Luis Cubilla en Cerro Choto y fabricó el primer kimono con lentejuelas, esto le generó problemas con los aldeanos que le mandaron un ramo de soretes navideños vencidos y una nota que rezaba: te vamo a dejar el orto bailando la tarantela.
Cucurucho emigró entonces a los humedales de Paso Guerrero y entabló relación con el Boquete Arismendi que conocía la zona y era cartógrafo de canaletas desde el 85, año en que gracias a una amnistía pro tuberculosos pudo establecerse en la localidad de villa Tu vieja en cuatro. Trabajó, Cucurucho, como arrimador de brasas en los asados del pueblo y no le faltó oportunidad para componer varias baladas para oboe con papada, las más conocidas fueron editadas por la discográfica El tero virgo records: El sabañón culero; Tristezas de palo duro; Letanías por marnofler; El mudito se regaló y Conquista en cuatro patas. Mientras componía sonatas y madrigales para la paisanada no descuidó el diseño de uniformes para tambos, fue así que incursionó en los guantes de guasca y el pasamontañas de goma para ordeñar toros manfloros. En el año del bisiesto japonés lo invitaron al certamen criollo del zapateo con alforjas.
Años más tarde Cucurucho buscó querencia con la Gaviota Luzardo que lo terminó abandonando por haberlo encontrado abotonado con una regadera, esto le provocó una angustia que no pudo superar y se afeitó a contrapelo debajo de una rastrojera. Los aldeanos le fabricaron un mausoleo de porongas, en Orgoroso, donde siempre arde una virola en su honor
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